La seguridad de los sistemas biométricos volvió a quedar bajo análisis tras la presentación de una investigación en Ekoparty, una de las conferencias de ciberseguridad más importantes de la región.
Investigadores de Argentina y Ecuador expusieron técnicas que permitirían vulnerar mecanismos de detección de vida, utilizados para comprobar que una persona se encuentra realmente frente a una cámara o dispositivo de autenticación.
El trabajo, denominado The Glass Perimeter, mostró distintos métodos que podrían afectar el funcionamiento de estos sistemas. Según los investigadores, las vulnerabilidades van desde alteraciones físicas en las lentes de los dispositivos hasta intervenciones a nivel del sistema operativo.
Empresas, organismos y plataformas digitales utilizan reconocimiento facial, huellas dactilares y otras herramientas biométricas como mecanismos de validación de identidad.
Qué implica el hallazgo
La investigación reabre el debate sobre los límites de la biometría como herramienta de seguridad. Aunque estos sistemas permiten verificar características físicas de una persona, los especialistas advierten que su uso aislado puede resultar insuficiente frente a técnicas cada vez más sofisticadas de fraude digital.
En los últimos años, además, el desarrollo de imágenes, voces y rostros generados mediante inteligencia artificial elevó las preocupaciones sobre la capacidad de los sistemas tradicionales para identificar intentos de suplantación.
Desde la empresa CertiSur señalaron que una identidad aparentemente legítima no garantiza por sí sola que una comunicación provenga de quien dice emitirla.
El riesgo va más allá del reconocimiento facial
Los especialistas sostienen que las amenazas a la identidad digital no se limitan a las videollamadas o a los sistemas biométricos. También pueden manifestarse a través de correos electrónicos falsificados, mensajes que imitan a proveedores o comunicaciones que reproducen la identidad visual de una organización para engañar a empleados o clientes.
Según el Informe de Percepción de Seguridad Digital elaborado por CertiSur junto con D'Alessio, el 43% de los argentinos consultados afirmó haber sufrido un hackeo o fraude vinculado con su identidad digital.
Aunque el relevamiento no se focaliza exclusivamente en el ámbito empresarial, el dato refleja la exposición creciente de usuarios y organizaciones a incidentes relacionados con la suplantación de identidad.
El desafío de verificar el origen de las comunicaciones
A partir de estos escenarios, expertos en ciberseguridad plantean que la protección de la identidad digital requiere mecanismos adicionales que permitan verificar el origen de una comunicación y garantizar que la información no haya sido alterada.
Entre las herramientas utilizadas para ese fin se encuentran certificados digitales, firmas electrónicas y otros sistemas de autenticación, que pueden complementar los controles biométricos según el tipo de operación y el nivel de riesgo involucrado.
Fuente: La Voz