Introducción a la Criptografía de Clave Pública


Limitaciones a la Criptografía convencional de Clave Secreta

Una mejor solución: Criptografía de Clave Pública

Autenticación y no repudio: Certificados Digitales

¿Qué es un Certificado Digital?

Jerarquías de Certificación


Limitaciones a la Criptografía convencional de Clave Secreta

La solución a los problemas de identificación, autenticación y privacidad de los sistemas computarizados recae en el campo de la criptografía. Debido a la naturaleza de un medio que no es físico, los métodos tradicionales de estampar en los documentos sellos o firmas manuscritas, tanto para propósitos comerciales como legales, no resultan útiles. En lugar de ello, alguna marca puede ser codificada dentro de la información misma, a fin de identificar el origen, autenticar el contenido y proveer privacidad respecto de posibles intrusos.

La protección de la privacidad utilizando un algoritmo simétrico, como por ejemplo el contenido en el estándar DES o AES, es fácil en redes pequeñas, requiriendo el intercambio de la clave secreta de encripción entre cada una de las partes. En la medida en que han proliferado las redes, el intercambio seguro de las claves secretas se ha tornado muy costoso e inadecuado. Consecuentemente, el empleo aislado de esta solución, es impracticable para redes de comunicación de tamaño significativo.

El uso de cualquier algoritmo simétrico tiene una desventaja adicional: requiere que se comparta el conocimiento de la clave . Cada persona debe confiar en la otra respecto de la guarda de la clave secreta común y, además, no transmitírsela a nadie más. Teniendo en cuenta que el usuario debe tener diferentes claves para cada una de las personas con las que se quiere comunicar, debe compartir con cada una de ellas una de sus claves secretas. Esto significa que, desde el punto de vista de la implementación práctica, solamente se puede establecer una comunicación segura entre personas que tengan una cierta clase de relacionamiento previo.

Los aspectos fundamentales que los métodos simétricos no cubren son la autenticación y no repudiabilidad. El hecho de que la clave secreta sea compartida implica que cada una de las partes no puede estar absolutamente segura de lo que la otra ha hecho con la misma. Incluso puede subrepticiamente modificar los datos y ningùn tercero podrá determinar cual de los dos que conocía la clave es el culpable de la alteración. La misma clave que hace posible comunicaciones seguras puede ser empleada para crear documentos falsificados en nombre del otro usuario.

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Una mejor solución: Criptografía de Clave Pública

Los problemas de autenticación y de protección de la información en grandes redes de comunicación fueron analizados en 1976, a nivel teórico, por Whitfield Diffie y Martin Hellman, en un trabajo en el cual publicaron sus conceptos respecto del intercambio de mensajes secretos sin necesidad de intercambiarse las claves secretas. La idea fructificó en 1977 con la invención del Sistema Criptográfico de Clave Pública RSA, por parte de Ronald Rivest, Adi Shamir y Len Adleman, por aquél entonces profesores del Instituto de Tecnología de Massachusetts (M.I.T.).

En lugar de emplear la misma clave para encriptar y desencriptar los datos, el sistema RSA emplea un par combinado de claves. Cada clave desarrolla una transformación en un solo sentido respecto de los datos. Cada clave es la función inversa de la otra: lo que una hace, solamente la otra puede deshacer.

La Clave Pública en el sistema RSA es publicada por su dueño, en tanto que la Clave Privada en mantenida en secreto. Para enviar un mensaje privado, el emisor encripta el mismo con la Clave Pública del receptor deseado. Una vez que ha sido encriptado, el mensaje sólo puede ser descifrado con la Clave Privada del receptor.

Inversamente, el usuario también puede encriptar datos utilizando su Clave Privada. En otras palabras, las claves del sistema RSA pueden ser empleadas en cualquier dirección. Esto suministra las bases para la firma digital: si un usuario puede desencriptar un mensaje con la Clave Pública de otro, el otro usuario debe necesariamente haber utilizado su Clave Privada para encriptarlo originariamente. Desde el momento que solamente el propietario puede utilizar su propia Clave Privada, el mensaje encriptado se transforma en una especie de firma digital, un documento que ningún otro puede producir.

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Autenticación y no repudio: Certificados Digitales

Una firma digital es creada después de pasar el texto de un mensaje a través de un algoritmo de "hashing". Esto genera un mensaje comprimido. Este mensaje comprimido es luego encriptado empleando la Clave Privada del individuo que está generando el mensaje, transformándolo en una firma digital. La firma digital sólo puede ser desencriptada empleando la Clave Pública de ese mismo individuo. El receptor del mensaje desencripta la firma digital y recalcula entonces el mensaje comprimido. El valor calculado de este nuevo mensaje comprimido se compara con el valor del mensaje comprimido hallado en la firma. Si los dos cálculos son iguales, significa que el mensaje no ha sido alterado. Desde el momento en que la Clave Pública del emisor fue usada para verificar la firma, el texto tiene que haber sido firmado con la Clave Privada, conocida exclusivamente por el emisor. Este proceso de autenticación será incorporado en toda aquélla aplicación que exiga seguridad en las comunicaciones.

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¿Qué es un Certificado Digital?

Los usuarios de la tecnología RSA normalmente envían cualquier documento que transmiten conjuntamente con su Clave Pública, para que el destinatario no tenga la necesidad de buscar ésta en un repositorio de Claves Públicas. Pero ¿de qué forma el receptor puede asegurarse que esta Clave Pública, o incluso aquélla que puede obtener de un repositorio o directorio público, es efectivamente de la persona que ella indica? ¿No resultaría posible que un intruso en una red computarizada se enmascarara como un usuario legítimo, y se sentara a esperar como otros, inadvertidamente, le enviaran documentos sensitivos y secretos a una falsa dirección, creada por el intruso?.

La solución a este problema es el Certificado Digital: una especie de credencial o pasaporte digital. Un Certificado Digital es, en realidad, la Clave Pública de un usuario que a su vez ha sido firmada digitalmente por alguien confiable para hacerlo, como por ejemplo el director de seguridad de una red o VeriSign.

Cada vez que alguien envía un mensaje, le adjunta su Certificado Digital. El receptor del mismo primero utiliza ese Certificado Digital para verificar que la Clave Pública del autor del mensaje es auténtica y, posteriormente, emplea esa misma Clave Pública para verificar el mensaje en sí mismo. De esta forma, solamente una Clave Pública, la de la Autoridad Certificante, tiene que estar centralmente almacenada o ampliamente publicada, ya que a partir de ese momento, cualquiera puede simplemente transmitir su propia Clave Pública, conjuntamente con un Certificado Digital válido, acompañando los mensajes que genere.

Utilizando Certificados Digitales, se puede establecer una cadena de autenticación que se correponda con una jerarquía organizacional, posibilitando una registración y certificación de Claves Públicas sumamente conveniente, en un entorno distribuido.

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Jerarquías de Certificación

¿Qué puede hacer un poseedor de un Certificado Digital, una vez que lo ha obtenido?. Los Certificados Digitales brindan una amplia gama de usos, que abarcan desde el correo electrónico dentro de una misma empresa hasta la Transferencia Electrónica de Fondos (EFT). A fin de poder utilizar los Certificados Digitales, debe necesariamente existir un alto grado de confianza asociado con la vinculación de un Certificado Digital a un usuario u organización en particular. Esta confianza se logra construyendo jerarquías de Certificados Digitales, en la que todos sus miembros adhieren a las mismas polìticas y principios. Los Certificados Digitales sólo pueden ser emitidos a individuos u organizaciones, como miembros potenciales de esa jerarquía, una vez que su identidad haya sido establecida. Diferentes jerarquías pueden tener diferentes políticas acerca de cómo se establece la identidad y de qué forma los Certificados Digitales son emitidos.

VeriSign, conjuntamente con CertiSur S.A., operan distintas jerarquías de Certificados Digitales. Por ejemplo, una Autoridad de Certificación de tipo comercial tiene un alto grado de seguridad respecto de la vinculación entre un Certificado Digital y el usuario que figura en el mismo. Los miembros por debajo de esa Autoridad de Certificación, por haberse adherido a las políticas determinadas, tendrán un alto nivel de confianza respecto de con quién se están comunicando. Este no es el caso que generalmente ocurre cuando se comunican dos usuarios, utilizando Certificados digitales, que son miembros de jerarquías que poseen menores niveles de seguridad. Sin la confianza y seguridad asociadas con el manejo apropiado de una jerarquía de Certificados Digitales, la utilización de los mismos tiene un valor limitado.

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